Festival Infantil El Cangrejo

El Festival Infantil el Cangrejo nace de la iniciativa local de un grupo de jóvenes de la aldea de Mboro sur Mer, que ven necesario una transformación social en las actitudes de conflicto étnico que terminan calando en los niños y niñas. De las tres etnias que conviven en la aldea, a saber, Poul, Wolof y Gender (sub etnia de Wolof), la Wolof es la más numerosa, dedicada a la pesca. Sin embargo la etnia Poul, dedicada a la agricultura y ganadería), es la originaria de la aldea, y es aquí donde nacen los conflictos. Para dar una solución a la separación racial entre los niños y niñas se planteó la posibilidad de un festival infantil que uniera a toda la población infantil a través del juego educativo y las actividades artísticas.

En agosto de 2008 se organizó la primera edición de este festival, un grupo de 12 voluntarios y voluntarias provenientes de diferentes campos (fotógrafa, profesora de primaria, estudiante de cine, artista, educadora artística, diseñadora web, periodista, etc.) trabajaron codo a codo con un grupo de voluntarios locales para hacer posible esta iniciativa. Un viaje que duró 20 días y que transformó a los voluntarios, que no se conocían, en una familia de colaboradores de CREART.

Reunidos en la gran mesa de trabajo del porche de la casa, y a partir de una lluvia de ideas, conseguimos organizar cuatro mañanas de actividades plásticas, y cuatro tardes de juegos y actividades deportivas. Contamos con la colaboración de dos asociaciones locales, cuyos miembros tenían experiencia de trabajo con niños y solucionaron el problema de la lengua. Las actividades plásticas se realizaron en el gran porche asombrado de la escuela árabe y las actividades de juego y deporte se realizaron en el espacio de playa que se sitúa entre la escuela árabe y la escuela francesa, ya que otro de los objetivos del festival es el acercamiento de las escuelas y su colaboración en el trabajo de escolarización.

La primera actividad del festival fue la limpieza del espacio con los niños y niñas, ya que es importante trabajar la educación medioambiental y concienciar de la necesidad de mantener limpio el espacio. Cada mañana y cada tarde se utilizaba un espacio de tiempo para limpiar y ordenar la escuela y los materiales. Debido a la cantidad de participantes, unos 350 niños y niñas, se organizaron grupos por edades y se utilizaron diferentes espacios contemporáneamente. Durante algunas de las actividades los padres y madres se acercaban para disfrutar de los juegos.

Durante los 20 días que duró la experiencia de estas vacaciones solidarias, la casa estaba siempre llena de niños y niñas, algunos de los cuales aparecían a primera hora de la mañana y se iban con la puesta de sol, se pasaban el día con los voluntarios jugando y dibujando. Fue una auténtica experiencia de dar y aprender en la que aquel programa de actividades lúdicas se convirtió en el primer festival de verano para los niños y niñas de Mboro sur Mer.